LA PERSONALIDAD
1.
DEFINICION
La personalidad no es mas que el patrón de
pensamientos, sentimientos y conducta de presenta una persona y que persiste a
lo largo de toda su vida, a través de diferentes situaciones.
Hasta hoy, Sigmund Freud, es el mas
influyente teórico de la personalidad, este abrió una nueva dirección para
estudiar el comportamiento humano. (EYSENCK, H. Y EYSENCK, S. (s/f).)
Según Freud, el fundamento de la conducta
humana se ha de buscar en varios instintos inconscientes, llamados también
impulsos, y distinguió dos de ellos, los instintos cocientes y los instintos
inconscientes., llamados también, instintos de la vida e instintos de la
muerte.
Podemos ver diferentes acercamientos al
estudio de la personalidad, por lo que nos hace difícil lograr un acuerdo sobre
las bases y la constitución de este, sin embargo podemos dar estas
definiciones:
LA PERSONALIDAD es un conjunto de factores
típicos de conducta que caracterizan la adaptación del individuo a las
situaciones de su vida. Es la peculiar estructura interior, constante y propia
de cada uno, conforme a la cual se organiza todo el ser. Asi como e la variable
individual que constituye a cada persona y la diferencia de otra.
También podemos definirla como el conjunto de
características psicológicas que posee cada persona y que determina su forma de
comportamiento.
2.
CARACTERISTICAS
La
personalidad es el sello distintivo de cada ser humano, formada por la
combinación de rasgos y cualidades
distintos. Independientemente de las definiciones que han formulado los
expertos a lo largo del tiempo, podemos destacar una serie de características
en la personalidad.
·
Consistente Puesto que la personalidad es un rasgo
distintivo de cada persona, éste permanece relativamente estable a lo largo del
tiempo, influyendo en su comportamiento. Esto no evita que el individuo pueda
cambiar su comportamiento debido a factores ambientales o a las necesidades
experimentadas.
·
Diferenciadora La personalidad permite identificar a cada
individuo como un ser único. Esta característica se traduce en las distintas
reacciones que pueden tener las personas ante un mismo estímulo. La
personalidad es única por ser una combinación de factores internos, pero si
queremos utilizarla como criterio de segmentación, se pueden destacar uno o
varios rasgos comunes.
·
Evolutiva Aunque la personalidad es un rasgo
consistente, puede variar a largo plazo por la interacción con el medio, por
las experiencias vividas por el individuo o simplemente, a medida que el
individuo va madurando.
·
No predictiva La personalidad es una compleja combinación
de características y comportamientos que hacen difícil la predicción de la
respuesta de los consumidores a los estímulos sugeridos.
3.
TEORIAS DE LA PERSONALIDAD
3.1 TEORÍA
PSICOANALÍTICA DE FREUD:
Freud
no inventó exactamente el concepto de mente consciente versus mente
inconsciente, pero desde luego lo hizo popular. La mente consciente es todo
aquello de lo que nos damos cuenta en un momento particular: las percepciones
presentes, memorias, pensamientos, fantasías y sentimientos. Cuando trabajamos
muy centrados en estos apartados es lo que Freud llamó preconsciente, algo que
hoy llamaríamos “memoria disponible”: se refiere a todo aquello que somos
capaces de recordar; aquellos recuerdos que no están disponibles en el momento,
pero que somos capaces de traer a la conciencia. Actualmente, nadie tiene
problemas con estas dos capas de la mente, aunque Freud sugirió que las mismas
constituían solo pequeñas partes de la misma. (DERGAN,1999)
La
parte más grande estaba formada por el inconsciente e incluía todas aquellas
cosas que no son accesibles a nuestra conciencia, incluyendo muchas que se
habían originado allí, tales como nuestros impulsos o instintos, así como otras
que no podíamos tolerar en nuestra mente consciente, tales como las emociones
asociadas a los traumas.
De
acuerdo con Freud, el inconsciente es la fuente de nuestras motivaciones, ya
sean simples deseos de comida o sexo, compulsiones neuróticas o los motivos de
un artista o científico. Además, tenemos una tendencia a negar o resistir estas
motivaciones de su percepción consciente, de manera que solo son observables de
forma disfrazada. Ya volveremos más adelante con esto. (DERGAN, 1999)
EL
PSICOANÁLISIS es el nombre de un método para la investigación de procesos
anímicos apenas accesibles de otro modo; de un método terapéutico de
perturbaciones neuróticas, basado en tal investigación; de una serie de
conocimientos psicológicos, así adquiridos, que van constituyendo
paulatinamente una nueva disciplina científica.
CONCEPTOS PRINCIPALES
1.- DETERMINISMO PSÍQUICO.
El
concepto psicoanalítico del determinado psíquico afirma que toda respuesta es
resultado o función de un estimulo o suceso previo.
2.- TOPOGRAFÍA DEL APARATO PSÍQUICO
El
psicoanálisis comprende el funcionamiento de la manera humana como resultado de
la interacción dinámica entre operaciones mentales q se llevan acabo en
diversos niveles y con distintos grados de percatamiento.
3.- EL INCONSCIENTE
Freud
afirma que las personas solo están concientes de una pequeña fracción de su
vida mental. La gran parte del material es inconsciente. Entre los contenidos
del inconsciente están:
- Los impulsos
- Recuerdos de experiencias tempranas
- Conflictos psicológicos intensos.
4.- EL PRECONSCIENTE
Viene
a ser el estado mental integrado por contenido que pueden llevarse fácilmente a
la conciencia.
5.- EL CONSCIENTE
Contiene
todo aquello de lo que uno se da cuenta en ciertos momentos, como pensamientos,
percepciones, sentimientos y recuerdos.
SU ESTRUCTURA:
EL ELLO O ID:
se refiere a la tendencias impulsivas (entre ellas las sexuales y las
agresivas) que parten del cuerpo y tienen q ver con el deseo en un sentido
primario, contrarios a los frutos de la educación y la cultura. El ello se rige
por el principio del placer.
EL SUPER YO O SUPER
EGO: esta es una estructura que
emerge gradualmente al tiempo que los niños aprendan las reglas, los códigos de
conducta y la prohibiciones que gobiernan a la sociedad. Ellos aprenden tales
reglas, en gran parte de sus padres.
EL YO O EL EGO:
Es la instancia mediadora entre las demandas del ello, las exigencias del súper
yo y el mundo exterior. Actúan conforme al principio de realidad. Le
corresponde las funciones mas altas de la mente, como el lenguaje, la razón, el
conocimiento.
MECANISMOS DE DEFENSA:
El
individuo dispone de mecanismos,
denominados de defensa, mediante los
cuales transforma o adapta los deseos,
sentimientos, objetos de repulsa en
manifestaciones diversas, con menor peligro para el equilibrio psicológico.
Para liberar la presión y la ansiedad, el
ego emplea estos mecanismos
los cuales se forman inconscientemente y de los que sólo el modo
particular de actuar y comportarse es observable. Estos mecanismos, además de
liberar al ego de las tensiones, mantienen la autoestima. aportan cierto nivel
de satisfacción y evitan la activación del conflicto. entere los principales
mecanismos de defensa podemos destacar
los siguientes:
- FORMACIONES REACTIVAS,
Tienen lugar cuando el impulso que produce la ansiedad es negado y sustituido por uno
opuesto que resulta por lo tanto aceptable. Constituye uno de los mecanismos más tempranos en su aparición y
uno de los más frágiles. Es el caso que
se produciría cuando un sentimiento de
odio se desarrolla en una actitud siempre solícita y atenta.
- REGRESIÓN, Supone un regreso a etapas anteriores del desarrollo,
cuando la satisfacción del impulso que ahora experimenta no representaba una
cuestión punible.
- REPRESIÓN, Es el rechazo de las experiencias conscientes que se consideran vergonzosas, punibles y dolorosas. No es necesario que
hayan tenido lugar de forma real ya que
puede tratarse de pensamientos,
sensaciones y deseos. En general esto es característico de casi todos los
conflictos.
- PROYECCIÓN, Consiste en
atribuir a otro u otros los propios deseos
o experiencias inaceptables en uno mismo. Presupone una actitud llena de prejuicios y moralista
en extremo, que considera que son los otros quienes merecen castigo por sostener tales
deseos o ideas.
- FIJACIÓN, Suele producirse en edades infantiles si los problemas
resultan demasiado aplastantes. El niño opta por volver a una etapa en que la
existencia no presentaba tales complejidades y a ella suele recurrir cada vez
que a lo largo de su vida, se encuentre ante problemas a los que no quiere o no puede enfrentarse.
- SUBLIMACIÓN, Consiste en la transformación de los deseos, libidinales
o agresivos, en intereses y actividades
socialmente aceptables. Este mecanismo
supone un cierto grado de madurez de la persona.
Estos
y otros mecanismos de defensa son utilizados por casi todas las personas. La raya que separa la utilización
normal de ellos con la derivación de las
alteraciones más o menos graves no está
delimitada y es una cuestión de la psicología clínica y la psiquiatría
determinar cuando las diferentes manifestaciones se insertan en un cuadro patológico de
alteración profunda.
3.2
LA TEORÍA TIPOLÓGICA DE JUNG:
Esta teoría estuvo asociado íntimamente con
Freud durante un tiempo, siguió su camino
hasta desarrollar una escuela de pensamiento independiente que
contrasta de manera marcada con el psicoanálisis ortodoxo. Si bien debe
mucho a las ideas de Freud, es un teórico de la personalidad por derecho
propio.
Su concepto es el inconsciente colectivo, el
cual amplía en forma vasta un aspecto de la personalidad que apenas fue
explorado por Freud. Jung, concibió la
estructura de la personalidad
como una red compleja de sistemas ínter actuantes que luchan hacia la armonía
final: los primarios son el "yo",
el inconsciente personal con sus
complejos y el inconsciente colectivo y sus arquetipos.
También describió dos actitudes primarias hacia la realidad y cuatro funciones básicas, las
cuales juntas constituyen aspectos separados pero relacionados de la psique
(procesos psicológicos: pensamiento, sentimientos, deseos, etc) y abarca tanto
los procesos conscientes como inconscientes, o
sea, la personalidad total.
Para Jung, el "yo" es la mente
consciente de un individuo, la parte de la "psique" que selecciona
las percepciones, pensamientos, sentimientos y recuerdos que pueden entrar en
conciencia. El "yo" es el responsable de nuestros sentimientos de
identidad y continuidad. Es a través del "yo" que establecemos una
sensación de estabilidad en la forma en que nos percibimos. El "yo",
sin embargo, no es el verdadero centro
de personalidad para Jung. (EYSENCK, H. Y EYSENCK, M; 1987).
Jung, contribuye a la psicología de la psique consciente en su
explicación y descripción de tipos
psicológicos, lo cual, lo distingue entre
dos "actitudes" básicas
y cuatro " funciones" o formas de percibir al ambiente y orientar las
experiencias. Veamos a continuación cada una de ellas:
LAS
ACTITUDES,
- Extraversión, la psique está orientada
hacia afuera del mundo objetivo.
- Introversión, la psique está orientada hacia adentro al mundo
subjetivo.
LAS FUNCIONES
Se agrupan en pares opuestos:
- Sensación e intuición
refiere a la manera en que recopilamos
datos e información.
- Pensamiento y sentimiento
se refiere a la manera en que
llegamos a las conclusiones o hacemos juicios.
Jung,
sugirió que cada una de estas
funciones tiende a ser dominante en cada
individuo y su opuesto inferior. Las dos actitudes y las cuatro funciones
pueden combinarse para formar ocho tipos psicológicos
3.3
TEORIA TIPOLOGICA DE KRETSCHMER
en
su libro “constitución y carácter” considero la siguiente topología basada en
personas anormales (maniaco depresivas ,esquizofrenicas)
A)
T. CICLOTIMICO
Le
corresponde a los de constitución física picnico (gordos), de baja estatura,
corpulento, tronco redondo. Se caracteriza por ser alegre y triste, predomina
la alteración en su vida afectiva; verborreico, excitable desproporcionalmente,
lento en situación laboral, poco responsable, sincero al expresar su bondad.
B) T. ESQUIZOTIMICO
Le
corresponde a la constitución física LEPTOSOMICA o ASTENICA (flaco); estatura
elevada y delgada, piernas y caras largas, manos y pies grandes. Se caracteriza
por una aparente fachada de frialdad, sensibles al interior, son tenaces,
aparentan ser sufridos de movimientos finos, poco comunicativos, retraídos,
tímidos, lentos en sus movimientos, etc.
C) T. VISCOSO
Le
corresponde al de constitución física ATLETICA (músculos y esqueletos
desarrollados). Se caracteriza por ser inestables emocionalmente, tranquilos,
reposados, de aparente frialdad y soberbia, de lengua lacónico, pedante, etc.
D) T. DISPLASTICO
Le
corresponde un desarrollo corporal que se apartan del tipo medio y habitual en
proporción considerable. Su característica psicológica puede obedecer a
cualquiera de las antes expuestas. Ejemplo_ todos aquellos que tienen
trastornos glandulares: gigantismo conturricefalea, gigantismo eunucoide.
3.4
TEORÍA TIPOLÓGICA SEGÚN HIPÓCRATES
El
Temperamento es aquel comportamiento condicionado íntimamente por lo físico del
hombre como herencia su fisiología, sistema nervioso vegetativo que permitan
las expresiones reactivas o impulsivas del organismo. (ALLPORT, 1986)
El
temperamento es inmodificable, se encuentra enmarcado entro de lo físico del
hombre.
Según HIPÓCRATES, Medico griego que en su teoría
humoral clasifica al temperamento en:
- T. SANGUÍNEO, Predomina el humor sangre, le corresponde al de
constitución física gorda, con mucha sangre en la cara. Se caracteriza por ser
emotivo, superficial, extravagante, sociable, preocupado, tiende a ser líder,
etc.
- T. FLEMÁTICO, Predomina la flema o linfa, es el apático,
inactivo, pasivo.
- T. COLÉRICO, Predomina la bilis amarilla. Se caracteriza
por ser impetuoso, soberbio, cambiante, audaz, expresivo, etc.
- T. MELANCÓLICO, Predomina la bilis negra, su constitución
física es gorda, es poco afectivo, tranquilo, calculador, le gusta la vida
cómoda, lo fácil, etc.
3.5
TEORÍA TIPOLÓGICA SEGÚN SPRANGER
a) PERSONALIDAD TEÓRICA, Predomina el interés
por la verdad, lo cientificable, lo racional, lo académico.
b) SOCIAL PERSONALIDAD, Se orienta al bienestar de las personas que lo rodean,
se caracterizan por ser comunicativos, abnegados, sacrificados, etc.
c) PERSONALIDAD POLÍTICA, Son aquellos que predominan la necesidad de ordenar, de
administrar y de ser admirado ya que todo ello le causa satisfacción.
d) PERSONALIDAD
RELIGIOSA, Predomina lo santo, donde
existe la satisfacción cada vez de alimentar su espíritu dejando de la lado el
aspecto material.
e) PERSONALIDAD
ARTÍSTICA O ESTÉTICA, Gobierna la belleza
e todos sus actos, le causa goce la armonía. Son desde el punto de vista
artística: prácticos o teóricos.
4.
TRASTORNOS DE LA PEROSNALIDAD
Los trastornos de la personalidad se caracterizan por patrones
de percepción, reacción y relación que son relativamente fijos, inflexibles y
socialmente desadaptados, incluyendo una variedad de situaciones.
Cada uno tiene patrones característicos de percepción y
de relación con otras personas y situaciones (rasgos personales). Dicho de otro
modo, toda la gente tiende a enfrentarse a las situaciones estresantes con un
estilo individual pero repetitivo. Por ejemplo, algunas personas tienden a
responder siempre a una situación problemática buscando la ayuda de otros.
Otras siempre asumen que pueden manejar los problemas por sí mismas. Algunas
personas minimizan los problemas, otras los exageran.
Aunque la gente tiende a responder siempre del mismo modo
a una situación difícil, la mayoría es propensa a intentar otro camino si la
primera respuesta es ineficaz. (ÁVILA, 1970)
En contraste, las personas con trastornos de la
personalidad son tan rígidas que no pueden adaptarse a la realidad, lo cual
debilita su capacidad operacional. Sus patrones desadaptados de pensamiento y
comportamiento se hacen evidentes al principio de la edad adulta,
frecuentemente antes, y tienden a durar toda la vida. Son personas propensas a
tener problemas en sus relaciones sociales e interpersonales y en el trabajo.
Las personas con trastornos de la personalidad
generalmente no son conscientes de que su comportamiento o sus patrones de
pensamiento son inapropiados; por el contrario, a menudo creen que sus patrones
son normales y correctos. Con frecuencia, los familiares o los asistentes
sociales los envían a recibir ayuda psiquiátrica porque su comportamiento
inadecuado causa dificultades a los demás. En cambio, la gente con trastornos
por ansiedad se causa problemas a sí misma pero no a otros. Cuando las personas
con trastornos de la personalidad buscan ayuda por sí mismas (frecuentemente, a
causa de frustraciones), tienden a creer que sus problemas están causados por
otras personas o por una situación particularmente dificultosa. (EYSENCK, H. Y
EYSENCK, M; 1987).
Los trastornos de la personalidad incluyen los siguientes
tipos: paranoide, esquizoide, esquizotípico, histriónico, narcisista,
antisocial, límite, evitador, dependiente, obsesivo-compulsivo y
pasivo-agresivo. El trastorno de identidad disociativo, anteriormente llamado
trastorno de personalidad múltiple, es un trastorno completamente diferente.
3.1. Personalidad
paranoide
Las
personas con una personalidad paranoide proyectan sus propios conflictos y
hostilidades hacia otros. Son generalmente frías y distantes en sus relaciones.
Tienden a encontrar intenciones hostiles y malévolas detrás de los actos
triviales, inocentes o incluso positivos de otras personas y reaccionan con
suspicacia a los cambios en las situaciones. A menudo, las suspicacias conducen
a conductas agresivas o al rechazo por parte de los demás (resultados que
parecen justificar sus sentimientos originales).
Los
que tienen una personalidad paranoide frecuentemente intentan acciones legales
contra otros, especialmente si se sienten indignados con razón. Son incapaces
de ver su propio papel dentro de un conflicto. Aunque suelen trabajar en
relativo aislamiento, pueden ser altamente eficientes y concienzudos.
A
veces las personas que ya se sienten alienadas a causa de un defecto o una
minusvalía (como la sordera) son más vulnerables a desarrollar ideas
paranoides.
3.2. Personalidad
esquizoide
Las
personas con una personalidad esquizoide son introvertidas, ensimismadas y
solitarias. Son emocionalmente frías y socialmente distantes. A menudo están
absortas en sus propios pensamientos y sentimientos y son temerosas de la
aproximación e intimidad con otros. Hablan poco, son dadas a soñar despiertas y
prefieren la especulación teórica a la acción práctica. La fantasía es un modo
frecuente de enfrentarse a la realidad.
3.3. Personalidad
esquizotípica
Las
personas con una personalidad esquizotípica, al igual que aquellas con una
personalidad esquizoide, se encuentran social y emocionalmente aisladas.
Además, desarrollan pensamientos, percepciones y comunicaciones insólitas.
Aunque estas rarezas son similares a las de las personas con esquizofrenia, y
aunque la personalidad esquizotípica se encuentra a veces en la gente con
esquizofrenia antes de que desarrollen la enfermedad, la mayoría de los adultos
con una personalidad esquizotípica no desarrolla esquizofrenia.
Algunas
personas muestran signos de pensamiento mágico (la idea de que una acción
particular puede controlar algo que no tiene ninguna relación con ella). Por
ejemplo, una persona puede creer que va a tener realmente mala suerte si pasa
por debajo de una escalera o que puede causar daño a otros teniendo
pensamientos de ira. La gente con una enfermedad esquizotípica puede tener
también ideas paranoides.
3.4. Personalidad
histriónica
Las
personas con una personalidad histriónica (histérica) buscan de un modo notable
llamar la atención y se comportan teatralmente. Sus maneras vivamente
expresivas tienen como resultado el establecer relaciones con facilidad pero de
un modo superficial. Las emociones a menudo aparecen exageradas, infantilizadas
e ideadas para provocar la simpatía o la atención (con frecuencia erótica o
sexual) de los otros.
La
persona con personalidad histriónica es proclive a los comportamientos
sexualmente provocativos o a sexualizar las relaciones no sexuales. Pueden no
querer en realidad una relación sexual; más bien, sus comportamientos
seductores a menudo encubren su deseo de dependencia y de protección. Algunas
personas con personalidad histriónica también son hipocondríacas y exageran sus
problemas físicos para conseguir la atención que necesitan.
3.5. Personalidad
narcisista
Las
personas con una personalidad narcisista tienen un sentido de superioridad y
una creencia exagerada en su propio valor o importancia, lo que los psiquiatras
llaman "grandiosidad". La persona con este tipo de personalidad puede
ser extremadamente sensible al fracaso, a la derrota o a la crítica y, cuando
se le enfrenta a un fracaso para comprobar la alta opinión de sí mismos, pueden
ponerse fácilmente rabiosos o gravemente deprimidos.
Como
creen que son superiores en las relaciones con los otros, esperan ser admirados
y, con frecuencia, sospechan que otros los envidian. Sienten que merecen que
sus necesidades sean satisfechas sin demora y por ello explotan a otros, cuyas
necesidades o creencias son consideradas menos importantes. Su comportamiento
es a menudo ofensivo para otros, que les encuentran egocentristas, arrogantes o
mezquinos.
3.6. Personalidad
antisocial
Las
personas con personalidad antisocial (en otro tiempo llamada psicopática o
personalidad sociopática), la mayor parte de las cuales son hombres, muestran
desprecio insensible por los derechos y los sentimientos de los demás. Explotan
a otros para obtener beneficio material o gratificación personal (a diferencia
de los narcisistas, que creen que son mejores que los otros).
Característicamente,
tales personas expresan sus conflictos impulsiva e irresponsablemente. Toleran
mal la frustración y, en ocasiones, son hostiles o violentas. A pesar de los
problemas o el daño que causan a otros por su comportamiento antisocial,
típicamente no sienten remordimientos o culpabilidad. Al contrario,
racionalizan cínicamente su comportamiento o culpan a otros. Sus relaciones
están llenas de deshonestidades y de engaños. La frustración y el castigo
raramente les ocasionan la modificación de sus conductas.
Las
personas con personalidad antisocial son frecuentemente proclives al
alcoholismo, a la toxicomanía, a las desviaciones sexuales, a la promiscuidad y
a ser encarceladas. Son propensas a fracasar en sus trabajos y a trasladarse de
un sitio a otro. Frecuentemente tienen una historia familiar de comportamiento
antisocial, abuso de sustancias, divorcio y abusos físicos. En su niñez,
generalmente, fueron descuidados emocionalmente y con frecuencia sufrieron
abusos físicos en sus años de formación. Tienen una esperanza de vida inferior
a la media, pero entre los que sobreviven, esta situación tiende a disminuir o
a estabilizarse con la edad.
3.7. Personalidad
límite
Las
personas con una personalidad límite, la mayor parte de las cuales son mujeres,
son inestables en la percepción de su propia imagen, en su humor, en su
comportamiento y en sus relaciones interpersonales (que a menudo son
tormentosas e intensas). La personalidad límite se hace evidente al principio
de la edad adulta pero la prevalencia disminuye con la edad. Estas personas han
sido a menudo privadas de los cuidados necesarios durante la niñez.
Consecuentemente se sienten vacías, furiosas y merecedoras de cuidados.
Cuando
las personas con una personalidad límite se sienten cuidadas, se muestran
solitarias y desvalidas, frecuentemente necesitando ayuda por su depresión, el
abuso de sustancias tóxicas, las alteraciones del apetito y el maltrato
recibido en el pasado. Sin embargo, cuando temen el abandono de la persona que
las cuida, su humor cambia radicalmente. (ESCARAMUZA, 1992)
Con
frecuencia muestran una cólera inapropiada e intensa, acompañada por cambios extremos
en su visión del mundo, de sí mismas y de otras (cambiando del negro al blanco,
del amor al odio o viceversa pero nunca a una posición neutra). Si se sienten
abandonadas y solas pueden llegar a preguntarse si realmente existen (esto es,
no se sienten reales). Pueden devenir desesperadamente impulsivas, implicándose
en una promiscuidad o en un abuso de sustancias tóxicas. A veces pierden de tal
modo el contacto con la realidad que tienen episodios breves de pensamiento
psicótico, paranoia y alucinaciones. (ESCARAMUZA, 1992)
Estas
personas son vistas a menudo por los médicos de atención primaria; tienden a
visitar con frecuencia al médico por crisis repetidas o quejas difusas pero no
cumplen con las recomendaciones del tratamiento. Este trastorno es también el
más frecuentemente tratado por los psiquiatras, porque las personas que lo
presentan buscan incesantemente a alguien que cuide de ellas.
3.8. Personalidad
evitadora
La
gente con una personalidad evitadora es hipersensible al rechazo y teme comenzar
relaciones o alguna otra cosa nueva por la posibilidad de rechazo o de
decepción. Estas personas tienen un fuerte deseo de recibir afecto y de ser
aceptadas. Sufren abiertamente por su aislamiento y falta de habilidad para
relacionarse cómodamente con los otros. A diferencia de aquellas con una
personalidad límite, las personas con una personalidad evitadora no responden
con cólera al rechazo; en vez de eso, se presentan tímidas y retraídas. El
trastorno de personalidad evitadora es similar a la fobia social.
3.9. Personalidad
dependiente
Las
personas con una personalidad dependiente transfieren las decisiones
importantes y las responsabilidades a otros y permiten que las necesidades de
aquellos de quienes dependen se antepongan a las propias. No tienen confianza
en sí mismas y manifiestan una intensa inseguridad. A menudo se quejan de que
no pueden tomar decisiones y de que no saben qué hacer o cómo hacerlo. Son
reacias a expresar opiniones, aunque las tengan, porque temen ofender a la
gente que necesitan.
Las
personas con otros trastornos de personalidad frecuentemente presentan aspectos
de la personalidad dependiente, pero estos signos quedan generalmente
encubiertos por la predominancia del otro trastorno. Algunos adultos con
enfermedades prolongadas desarrollan personalidades dependientes.
3.10. Personalidad
obsesivo-compulsiva
Las
personas con personalidad obsesivo-compulsiva son formales, fiables, ordenadas
y metódicas pero a menudo no pueden adaptarse a los cambios. Son cautos y
analizan todos los aspectos de un problema, lo que dificulta la toma de
decisiones. Aunque estos signos están en consonancia con los estándares
culturales de occidente, los individuos con una personalidad
obsesivo-compulsiva toman sus responsabilidades con tanta seriedad que no
toleran los errores y prestan tanta atención a los detalles que no pueden
llegar a completar sus tareas. Consecuentemente, estas personas pueden
entretenerse en los medios para realizar una tarea y olvidar su objetivo. Sus
responsabilidades les crean ansiedad y raramente encuentran satisfacción con
sus logros.
Estas
personas son frecuentemente grandes personalidades, en especial en las ciencias
y otros campos intelectuales en donde el orden y la atención a los detalles son
fundamentales. Sin embargo, pueden sentirse desligadas de sus sentimientos e
incómodas con sus relaciones u otras situaciones que no controlan, con eventos
impredecibles o cuando deben confiar en otros.
3.11. Personalidad
pasiva-agresiva
Los
comportamientos de una persona con una personalidad pasiva-agresiva
(negativista) tienen como objetivo encubierto controlar o castigar a otros. El
comportamiento pasivo-agresivo es con frecuencia expresado como demora,
ineficiencia y malhumor. A menudo, los individuos con una personalidad pasiva-agresiva
aceptan realizar tareas que en realidad no desean hacer y luego proceden a
minar sutilmente la finalización de esas tareas. Ese comportamiento
generalmente sirve para expresar una hostilidad oculta.
3.12. Diagnóstico
El
médico basa el diagnóstico de un trastorno de la personalidad en la expresión
por el sujeto de tipos de comportamiento o pensamientos desadaptados. Estos
comportamientos tienden a manifestarse porque la persona se resiste tenazmente
a cambiarlos a pesar de sus consecuencias desadaptadas.
Además,
es probable que el médico perciba el uso inapropiado de la persona de mecanismo
de enfrentamiento, a menudo llamados mecanismos de defensa. Aunque todo el
mundo utiliza inconscientemente mecanismos de defensa, la persona con
trastornos de la personalidad los usa de modo inapropiado o inmaduro.
3.13. Tratamiento
Aunque
los tratamientos difieren de acuerdo con el tipo de trastorno de la
personalidad, algunos principios generales se pueden aplicar a todos. La mayor
parte de las personas con un trastorno de la personalidad no sienten la
necesidad de tratamiento y, probablemente por esta razón, suelen acudir a la
consulta acompañada de otra persona. Generalmente el paciente puede responder
al apoyo que se le presta, pero suele mantenerse firme en cuanto a los patrones
de pensamiento y de comportamiento propios de su desadaptación. Generalmente,
el apoyo es más eficaz cuando intervienen en él otros pacientes o un
psicoterapeuta.
El
terapeuta destaca repetidamente las consecuencias indeseables de la forma de
pensar y de comportarse de la persona, algunas veces fija límites a este
comportamiento y también repetidamente enfrenta a la persona con la realidad.
Resulta útil y a menudo esencial la implicación de la familia de la persona
afectada, puesto que la presión del grupo puede ser eficaz. Las terapias de
grupo y familiares, vivir en grupo en residencias especializadas y la
participación en clubes sociales terapéuticos o en grupos de autoayuda pueden
ser útiles.
Estas
personas a veces tienen ansiedad y depresión, que esperan aliviar con fármacos.
Sin embargo, la ansiedad y la depresión que resultan de un trastorno de la
personalidad son raramente aliviadas con fármacos de modo satisfactorio y tales
síntomas pueden indicar que la persona está realizando algún autoexamen
saludable. Más aún, la terapia farmacológica se complica frecuentemente por el
mal uso de los fármacos o por los intentos de suicidio. Si la persona padece
otro trastorno psiquiátrico, como depresión mayor, fobia o trastorno por
pánico, la toma de medicamentos puede resultar adecuada, aunque posiblemente producirán
sólo un alivio limitado.
Cambiar
una personalidad requiere mucho tiempo. Ningún tratamiento a corto plazo puede
curar con éxito un trastorno de la personalidad pero ciertos cambios pueden
conseguirse más rápidamente que otros. La temeridad, el aislamiento social, la
ausencia de auto afirmación o los exabruptos temperamentales pueden responder a
la terapia de modificación de la conducta.
Sin embargo, la
psicoterapia a largo plazo (terapia hablada), con el objetivo de ayudar a la
persona a comprender las causas de su ansiedad y a reconocer su comportamiento
desadaptado, es la clave de la mayoría de los tratamientos. Algunos tipos de
trastornos de personalidad, como el narcisista o el obsesivo-compulsivo, pueden
tratarse mejor con el psicoanálisis. Otros, como los tipos antisocial o
paranoide, raramente responden a una terapia.
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